viernes, 19 de febrero de 2016

Cuaresma: conviértete y cree en el evangelio

Así comienza el tiempo de Cuaresma con la imposición de la ceniza: "Conviértete y cree en el evangelio”

No es fácil creer en el evangelio, porque si lo fuera no necesitaríamos conversión. Sin embargo, creer en el evangelio tampoco es algo que dependa exclusivamente de nuestros esfuerzos, de nuestras capacidades, de nuestra voluntad. Creer en el evangelio es un regalo que Dios nos hace, un don que necesitamos aprender a acoger y a dejar que nos trabaje por dentro, en lo profundo de nuestra existencia, de nuestra historia, de nuestro ser persona. 

!!! Ahí está el punto central de la conversión !!!!

Creer en el evangelio no es creer en un libro, sino creer en un acontecimiento histórico, insólito, imprevisible...: Jesús de Nazaret. Él es el evangelio, la buena noticia, la revelación definitiva del amor de Dios en nuestra historia. Convertirse es acoger esa iniciativa de Dios, que ha decidido, en Jesús, visitarnos en persona para salvarnos, para hacernos partícipes de su misma Vida.

Si a lo largo de la historia buscamos verdaderos creyentes del evangelio, sin duda alguna nos encontraremos con Francisco de Asís. Pero la conversión de Francisco no aconteció de la noche a la mañana. Francisco fue un peregrino en constante caminar hacia la Luz.
"Francisco a sus veinte años, rico, hábil en negocios, de compañía y conversación agradable, tiene todo para seducir y triunfar. ambicioso, sueña con vivir su vida plenamente. Nada más sano. Los honores militares, la gloria y la fama colman sus pensamientos. Pero el sueño de Dios sobre el hombre es aún más grande. Pasar de sus ambiciones personales al designio de Dios no es poca cosa.
Francisco pasó varios años para discernir su camino. El Señor, paciente pedagogo, lo va a ir convirtiendo progresivamente teniendo en cuenta su personalidad, sus cualidades, sus limitaciones, sus ambiciones, sus fracasos, sus sueños, sus relaciones familiares y sociales, su forma de orar... Como a cada uno de nosotros."  (Francisco de Asís. Peregrino hacia la luz. Michel Hubaut. Ediciones Franciscanas Arantzazu, 2015)
La conversión es gracia y don, pero a la vez un itinerario dinámico. Francisco vivirá toda su vida como una conversión permanente y al final de su vida dirá:
"Comencemos, hermanos, a servir al Señor Dios, pues escaso es o poco lo que hasta ahora hemos adelantado" (1C 103).
Si tú también, al igual que Francisco, buscas la Luz que es Jesucristo, puedes encontrar muy interesante y enriquecedora la lectura de este libro: Francisco de Asís. Peregrino hacia la luz. Michel Hubaut. Ediciones Franciscanas Arantzazu, 2015


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