martes, 4 de octubre de 2016

Aprender a vivir con Francisco de Asís: tan humano y tan de Dios

Celebramos hoy la fiesta de san Francisco de Asís. Ocho siglos después, es mucho lo que se ha escrito y hablado de Francisco, pero su vida parece un manantial inagotable. Su persona y su mensaje siguen siendo una fuente en la que beber, una llama a la que acercarse, un aire fresco para la Iglesia y el mundo.
“Porque vivimos en las afueras de Dios, si es que Dios tiene afueras y no son él también. No hay por qué elegir entre Dios y lo otro: lo otro son también sus afueras. Todo... "(Antonio Gala)
¿Por qué aprender de Francisco de Asís? Porque cuando uno se acerca a él sin prejuicios encuentra el “modelo” de lo que uno quisiera hacer con la vida. No para repetir lo que él hizo, sino para aprender la filosofía de fondo que le conducía, las razones de su estilo.
  • Siendo Francisco un hombre tan medieval, resulta, sin embrago, tan llamativamente moderno. Posee Francisco ese atractivo de los grandes hombres, de los que han acertado en la vida con la vida.
  • Siendo tan pobre, aparece siempre tan “rico”, tan lleno de vida. 
  • Siendo enfermo toda la vida, abundaba en la alegría y gozos profundos. 
  • Sin tener nada lo tiene todo 
  • Sin pretenderlo, llega a los extremos de la tierra y de la historia. 
  • Siendo un indocto, sin cultura, ofrece las claves de lectura de una vida bien planteada. 
  • Original e independiente en sus posturas y gestos, pero sometido sin embargo a la voz y el dictado de sus hermanos. 
  • Hombre de evangelio, libre pero estrechamente ligado a la Iglesia en profunda y respetuosa obediencia y comunión con ella. 
  • Crucificado y dolorido por sus propias enfermedades y por las experiencias de la vida, pero cantor incansable de la gracia y de la vida. 
  • “Tocado y herido por la vida, pero reconciliado y pacificado por dentro. 
  • Cantor de la naturaleza, del cosmos, de la vida... y capaz de afrontar la muerte cantando y llamándola “hermana muerte" 
  • Hombre fraterno, rodeado de amigos y hermanos, pero solitario al mismo tiempo, muy “él mismo”, sujeto de su historia y de sus opciones. 
  • Un hombre “tan de Dios” y tan del hombre: humano, familiar, fraterno.
 (Cf. “Aprender a vivir con Francisco de Asís", Joxe Mª Arregi) 


Cuando uno da, como Francisco de Asís, con “el amor loco de Dios”, entonces la vida se vuelve don y canto, agradecimiento y ofrecimiento a los demás.


¡Feliz día de san Francisco a todos!

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