



Son diversos los temas que han sido y siguen siendo objeto de nuestra actividad editorial. Presentamos aquí los más significativos.
La celebración del Concilio Vaticano II (1962-1965) fue una oleada de aire fresco, un impulso de renovación, una invitación a la reflexión, un aliento de esperanza, una afirmación de optimismo evangélico, una desautorización de toda apatía, una llamada a ejercitar el coraje y la lucidez. Lo fue para toda la Iglesia y lo fue también para nosotros, los religiosos. La palabra “aggiornamento” quedó como lema de los tiempos postconciliares: la vida religiosa había que ponerla al día, recuperando para ella los grandes valores cristianos y retornando cada familia a las fuentes inspiradoras de su carisma.
La idea de renovación cundió en la Orden Franciscana y con el impulso recibido de la Iglesia y gracias al empuje interior que ya en ella se notaba afrontó con gran seriedad la tarea a que le arrastraba su voluntad de fidelidad a la vocación recibida.
Sin habernos casi percatado, estábamos dotados de instrumentos de trabajo que posibilitaban la nueva tarea. “Retorno a las fuentes” y “aggiornamento” fueron dos de las pautas que guiaron el trabajo de renovación.
Esta mirada al pasado, hacia nuestros orígenes, la habían hecho posible tantos estudiosos que dedicaron sus afanes a la investigación de las fuentes franciscanas.
En este contexto nace la Colección. Se llamaría Colección “Hermano Francisco”. La distinguiría el logotipo de la portada, con la figura del Cristo de San Damián y la inscripción del título de la Colección; llevaría una TAU en el lomo. La orientación estaba suficientemente clara: libros de tema franciscano, ligado a los primeros tiempos, libros originales o traducidos, que tuvieran calidad, que ayudaran a los lectores a adentrarse en el carisma y a vivir su vocación, que sirvieran para una mejor compresión de lo franciscano en sus orígenes, en su historia, en su espiritualidad, en su forma propia de hacerse presente en el mundo…
No había motivos de lucro, simplemente queríamos prestar un servicio. Buscábamos una literatura que pudiera ser formativa y servir para la renovación de la vida. Con la creación de esta colección de libros de temas franciscanos emprendimos una labor complementaria de la que ya con tanto acierto, con originalidad y claridad de ideas y criterios, realizaba y realiza la magnífica y muy oportuna revista Selecciones de Franciscanismo creada en 1972 en la Provincia Franciscana de Valencia por Joaquín Beltrán y su equipo de colaboradores.
Dirigida por el Hno. José Antonio Guerra, la Colección publicó su primer volumen en 1975. Comprende hasta el presente 52 obras, la última de ellas publicada en el 2007. Este número de volúmenes en el espacio de 33 años no justifica alarde alguno pero constituye un conjunto de libros que consideramos muy útil. Algunos han definido la Colección Hermano Francisco como “la mejor y más accesible serie de libros en lengua española sobre historia y pensamiento franciscano”.
Desde sus orígenes tiene la Colección un carácter abierto, en el que caben publicaciones de diverso estilo: biográfico, histórico, espiritual, etc. Muchos y variados son los autores que han colaborado y colaboran en ella, tanto españoles como extranjeros.
No tiene la Colección un ritmo determinado de publicación. También aquí, desde un principio, se optó por tener cierta amplitud.
Es posible suscribirse a la Colección Hermano Francisco. Siendo una Colección cuya finalidad es, como hemos dicho, prestar un servicio para una mayor y mejor comprensión de la espiritualidad franciscana, la idea de la suscripción aportaba y aporta la posibilidad de ir adquiriendo, de manera cómoda y sencilla, buenos libros de franciscanismo. Suscribirse además tiene la ventaja de recibir los libros con el 25% de descuento.
De hecho es a los suscriptores a quienes debemos en gran parte que la Colección haya llegado hasta nuestros días. Su fidelidad, traducida por el interés de recibir cada nueva publicación de la Colección, ha hecho posible la autofinanciación de la misma. Actualmente contamos con alrededor de 300 suscriptores. Desde aquí nuestro agradecimiento a todos ellos.
Para una información más detallada de cada uno de los libros que forman la Colección vuelva a la página de INICIO y pinche dentro de CATEGORÍAS en el enlace COLECCIÓN HERMANO FRANCISCO.
Son numerosos los libros, tanto en castellano como en vasco, que hemos publicado en torno al Santuario de Arantzazu y a nuestra historia.
Todos tenemos nuestros símbolos y referencias y eso es ARANTZAZU para los hermanos franciscanos de esta Provincia.
Lugar privilegiado de encuentro entre lo humano y lo divino, ubicado en un paraje incomparable, situado en el corazón del País Vasco y consagrado por una larga historia de más de 500 años. Símbolo de la búsqueda y del hallazgo, del camino y del sosiego, de la nostalgia y del realismo, desde la centralidad de la Virgen, diminuta y radiante, esculpida en piedra y asentada en el espino.
Arantzazu tiene raíces, historia, memoria, tiene pasado y tiene futuro. Todo ello ha quedado registrado en numerosas y variadas publicaciones, nacidas en el corazón mismo del santuario y sus moradores. A través de ellas el lector tiene la oportunidad de adentrarse en el pasado y el presente del Santuario desde diferentes perspectivas y sensibilidades: historia, paisaje, arte, espiritualidad, poesía, canto…
La creencia de que sin una comprensión del propio pasado, mal se puede entender el presente y peor proyectar el futuro, es una opinión generalmente aceptada. Por eso las personas, los colectivos y las instituciones han procurado alcanzar esa necesaria comprensión de la historia.
También para nosotros, como Provincia franciscana, el recuerdo de nuestros orígenes y el desarrollo secular dentro de un pueblo y una cultura ha sido uno de los intereses constantes. Este interés se ha ido traduciendo en numerosas obras de carácter histórico.
Además de numerosas publicaciones sueltas, caben destacar:
Para una información más detallada de las diferentes publicaciones sobre ARANTZAZU o sobre la HISTORIA de los franciscanos en el País Vasco, vuelva a la página de INICIO y en la sección CATEGORÍAS, escoja aquella sobre la que desee información.
Arantzazu es mucho más que un santuario. Además de su valor religioso, cabe destacar la gran labor de inculturación que se ha desarrollado en el Santuario, euskaldunizando la actividad eclesiástica y participando activamente en el ámbito cultural. Podemos considerar a Arantzazu como precursora de la cultura vasca, símbolo del arte contemporáneo y cuna de muchos eruditos.
Podemos decir que Arantzazu se ha expresado y se ha difundido en vasco. El “romancero” es un testigo popular, todavía vivo, de su historia. Es un romancero en vasco y marca ese carácter vasco y popular del santuario. Es una fuente histórica importante que recoge cantos populares en todos los dialectos vascos, lo cual supone que el santuario ha sido visitado desde sus orígenes por los vascos de todos los territorios. Se debe al P. Lizarralde la recopilación de este romancero, que ha ido completándose con otras aportaciones, publicado todo ello en el libro titulado “Arantzazuko baladak edo kanta zaharrak”, Igone Etxebarria-Joxe Azurmendi (Arantzazu Ediciones Franciscanas, 2003).
Ya en el “antiguo Arantzazu” destacan escritores vascos como Fray Juan Antonio de Ubillos (1707-1789), Fray Pedro Antonio de Añibarro (1748-1830) o Fray Antonio de Arruti (1884-1919).
Pero es sobre todo en el siglo XX cuando el cultivo del euskera y de la cultura vasca han sido importantes en Arantzazu. Es de esta época de donde proceden la mayor parte de las publicaciones en vasco o en torno a la cultura vasca. Producción literaria rica y variada: historia, espiritualidad, poesía, narrativa, investigación… Más de 125 libros publicados en vasco y alrededor de 35 en castellano.
Actualmente tenemos la colección OSTERTZA SAILA, dirigida por Paulo Agirrebaltzategi, que desde su primera publicación en el año 2003, “Justizia eta Bakea. Poemak eta otoitzak” cuenta ya con 9 volúmenes, todos ellos en vasco. Algunos títulos originales como: Jaunarekin Supazterrean (2003) y Haizearen Parabolak (2006), ambos de Patxi Ezkiaga, o los libros de Julián Alustiza, “Bizinahiaren arnasa” (2004) y “Euskararen berrio onak… eta txarrak”. Y varias traducciones: “Bakegilearen otoitza”, Leonardo Boff (2005), “Pobre baten jakinnduria” , Eloi Leclerc (2005), “Gauean ibili naiz bila”, Jacques Loew (2007) y “Gitanjali: eskaintza Kantak / Profeta”, R. Tagore/ K. Gibran (2007).
También cabe destacar la labor del grupo de Traductores de Arantzazu que, entre otras obras, han hecho una completa y esmerada traducción de los escritos de Francisco y Clara de Asís, en la obra titulada Asisko Frantzisko Asisko Klara. Idazkiak. Biografia eta garaiko dokumentuak. (2002), o de las florecillas de san Francisco en “Asisko Frantziskoren eta lagunen Loretxoak” (2003), hermoso libro poético-espiritual publicado en una elegante edición e ilustrado por Xabier Egaña.
Para una información más detallada de las diferentes publicaciones, vuelva a la página de INICIO y en la sección CATEGORÍAS escoja aquella sobre la que desee información.
Muchos han sido, y son, los frailes cuyos nombres destacan en la literatura vasca: Ignacio Omaetxebarria, Salbatore Mitxelena, Luis Villasante, Bitoriano Gandiaga, Julian Alustiza, etc
Franciscano, nacido en Gernika (1920), escritor y gramático. Doctorado en Teología, fue profesor en el seminario de Arantzazu durante muchos años. Autor de muchos libros sobre temas religiosos, tanto en vasco como en castellano, podemos destacar: la Colección Kristau fedearen sustraiak formada por cuatro libros: Jainkoa (1962), Jesukristo (1969), Eliza (1984) y Kristau fedea (1986) O sus obras sobre la M. Ángeles Sorazu (Concepcionista): . Investigó la literatura vasca en prosa, publicó el libro Historia de la Literatura Vasca (1961), y sobre todo fue un estudioso de la obra Gero de Pedro de Axular y la dio a conocer: la tradujo al español e hizo una edición crítica (1976), estudio el léxico de esa obra en Axular-en Hiztegia (1973). Como investigador de la gramática cabe destacar su colección de obras "Luis de Eleizalde", escrita en español, en la que analiza diversos aspectos de morfología y sintaxis del euskera (1970-1986). Fue miembro de número de Euskaltzaindia desde 1951, presidente de la Academia en el período 1970-88, dirigiendo la entidad con gran tacto en el camino hacia la unificación del euskera. Por este motivo se le ha llamado "Padre del euskera unificado". Muere en Oñati en el año 2000.
Nació en Mendata en 1928 y con 12 años ingresó en la orden franciscana. Estudió en Forua, Zarautz, Olite y Arantzazu, se ordenó sacerdote a los 26 años y continuó en Arantzazu dedicado a la labor sacerdotal y a la enseñanza en el seminario. En la década de 1950 comenzó a publicar poesías en las revistas Arantzazu, Egan, Euzko-Gogoa y Olerti. En el mismo año en el que se ordenó sacerdote, obtuvo el primer premio en un certamen de poesía con el poema titulado Begion lore. En otro certamen celebrado en 1956 en Arantzazu, volvió a lograr el máximo galardón con el poema Elorriko lorak. Era algo que venía elaborando desde hacía años y que era un precedente del libro de poemas Elorri que iba a publicar en 1962.
Elorri es el nombre vasco del espino, un arbusto de agudas espinas y flores blancas, que Gandiaga utiliza como metáfora de la vida, porque ésta está llena de momentos dolorosos y momentos de alegría. El soporte que hace llevadera la vida para Gandiaga es la fe y Elorri son esas reflexiones hechas poema; un poema religioso cargado de lirismo, ambientado en la naturaleza de Arantzazu.
Cuando se publicó esta obra la tendencia de la literatura vasca era otra, los escritores jóvenes miraban más a los problemas sociales tratando de dar respuesta al ambiente político que se vivía en aquel momento. A Gandiaga también le preocupaban esos problemas y van provocando una evolución en el poeta. Gandiaga no es desde luego un poeta superficial que se mueva al ritmo de las modas literarias, sino alguien que rumia durante largo tiempo las cosas. Por eso, pasarán otros doce años hasta que publique su siguiente libro de poemas. Escribir escribe Bitoriano, pero muchas veces arroja a la papelera los pequeños trabajos que no le satisfacen.
En 1968 cuando el escultor Oteiza vuelve a Arantzazu a terminar sus apóstoles, Gandiaga encuentra en él un interlocutor estupendo después de su larga reflexión.
La situación de Euskal Herria le preocupa y siente la necesidad de hacer algo. El libro de poemas Hiru gizon bakarka (1974) es el reflejo de esas preocupaciones. Su siguiente obra fue Uda batez Madrilen . Es una reflexión sobre la gran urbe (Madrid), la sociedad que vive deprisa, el anonimato de la persona inmersa en la multitud, la publicidad, los enormes edificios que anulan a la persona. Un gran contraste, sin duda, para el fraile sensible que ha vivido toda su vida en Arantzazu. Su cuarto libro de poemas fue Denbora galdu alde que se publicó en 1985. Es un trabajo realizado en torno a sus problemas personales. Muestra cómo sufre la crisis sicológica, en qué consiste: la melancolía que sufre es producto de su carácter excesivamente perfeccionista. El médico le dice que en lugar de estar siempre trabajando debe aprender a perder el tiempo. A pesar de todo escribe, aunque sin tomarlo como obligación, sin respetar ningún género, mezclando poesía, prosa y bersolarismo.
Su siguiente trabajo fue Gabon dut anuntzio (1986). Son cantos de Navidad escritos a lo largo de los años. Como siempre es capaz de encontrar múltiples matices al tema. Nos lo muestra desde muchos puntos de vista: sus recuerdos de niñez, los mensajes del acontecimiento religioso, su preocupación por los pobres, su reacción contra el consumismo.
Bitoriano Gandiaga falleció en 2001.
Nació en Zarautz en 1919, en una familia vascófila y cristiana. Al igual que otros miembros de su familia ingresó en la orden franciscana y estudió en Arantzazu y Forua, durante los años anteriores a la guerra y, siendo franciscano, la guerra le sorprendió en el seminario de Olite. Fue movilizado y llevado al frente abandonando los estudios hasta 1939, año en el que volvió al mismo seminario. Volvió de la guerra con 20 años, traumatizado por lo que había vivido. De allí fue luego a Arantzazu a completar sus estudios antes de ordenarse. Se ordenó sacerdote en 1943 y fue destinado al convento de Atotxa en Donostia, donde vivió hasta 1954. A Salbatore Mitxelena el ambiente de la postguerra, el desastre que vivía Euskal Herria, le influyeron muchísimo y le convirtieron en el portavoz de su desolado pueblo. El ambiente que se vivía en Arantzazu en aquel tiempo le inspiró: los vascos acudían allí en peregrinación y el sentimiento de pertenencia a un pueblo afloraba en los actos que allí se celebraban. Basándose en ello escribió Arantzazu: Euskal Poema, publicado en 1949. Fue precisamente el primer libro en euskera que se publicó después de 1936. Más tarde, en 1951, escribió en prosa Ama semeak Arantzazuko kondairan.
Dado su carácter inconformista, se mantuvo crítico ante las actitudes de la Iglesia oficial: esa Iglesia que había bendecido a los fascistas durante la guerra imponía prohibiciones en muchas cosas; la inquietud que le provocaba la falta de libertad le llevaba a profundizar en las cosas y a no aceptar los dogmatismos. Actuó de predicador en misiones por los pueblos de Gipuzkoa y Navarra, con un estilo joven y progresista. Como consecuencia de esa actitud fue denunciado y decidió marcharse a América contra el consejo de muchos.
De 1954 a 1962 recorrió diversos países de América Central y Sudamérica viajando con un grupo de misioneros ambulantes: Uruguay, Bolivia, Ecuador, Perú, Colombia, Cuba, Panamá, El Salvador, Costa Rica. La revolución cubana le sorprendió en aquel país, precisamente.
La lejanía no frustró al escritor vasco; en América, además de misionar de país en país, continuó escribiendo en euskera: Aberriak min dit que es una colección de poemas de juventud, una colección de viejas canciones de Arantzazu: Hogei kanta Arantzazuko. También escribió obras de teatro: Herri bat guruzbidean combinando con estilo moderno poesía, bertsolarismo, música y diálogo. También escribió un ensayo mientras residía en América: Unamuno ta Abendats.
Salbatore no era un hombre dado a quedarse en lo superficial y, quizá por eso mismo, supo encontrar en Unamuno el amor a lo vasco y la fe que sentía en el fondo.
Los últimos años de su breve vida los pasó en la población Suiza de La Chaux de Fonds atendiendo como capellán y sobre todo humanamente a los inmigrantes españoles que iban allí a trabajar. Falleció en 1965. Su cadáver fue trasladado a Zarautz para después de rendirle homenaje ser enterrado en Arantzazu.
Toda sus obras están recopiladas en 2 tomos: IDAZLAN GUZTIAK I y II (Editorial Franciscana Arantzazu, 1977)
Nacido en Gabiria (Gipuzkoa), en el año 1913, Julian Alustiza es un buen ejemplo de hablante y escritor que ha cuidado al máximo la calidad comunicativa y estética del idioma. De voz profunda y serena, fue un excelente y atrayente predicador, tanto en euskera como en castellano. Manejaba un euskera precioso y preciso en sus sermones y homilías, como también en los libros que publicó. Con el seudónimo de “Aztiri” publicó muchas poesías y otros artículos de temas vascos. Interesado por recoger muchas costumbres tradicionales de Euskal Herria, nos ha dejado obras encantadoras como “Euskal baserriaren inguruan” (Arantzazu, 1985) y “Lihoaren penak eta nekeak” (Jakin, Arantzazu, 1981). Gandiaga los estimaba como un poeta muy sobresaliente. Dentro de la colección “Ostertza Saila”, encontramos “Bizinahiaren arnasa” (Arantzazu, 2004) ,obra fundamentalmente testimonial y de memorias. En ella se ha recogido, por una parte, la producción poética del autor, y por otra parte, escritos en prosa, donde da testimonio de variados hechos ligados a la vida cultural, social y política de Euskal Herria en los años pasados. Y más recientemente, dentro de la misma colección, “Euskararen berrio onak… eta txarrak” (Arantzazu , 2007).
Falleció en Arantzazu el 1 de mayo de 2005.
Nació en Gernika (Bizkaia), el 29 de junio de 1909. Profesó solemnemente como hermano franciscano el 31 de julio de 1930 y se ordenó sacerdote en 1932 tras haber cursado en Fulda (Alemania) parte de los estudios teológicos. Intelectual nato y reconocido consejero y asesor dentro de la familia franciscana. Fue profesor en el teologado de Arantzazu, secretario particular de la Provincia, Visitador General de Santiago, Granada y Valencia, Definidor Provincial (1964-67), Director de la revista Aranzazu (1940-45) y de Misiones Franciscanas ( 1940-45 y 1956-67) y Definidor General (1967-1973).
En Roma tomó parte de la Comisión Central para la elaboración de la nueva legislación franciscana; fue Delegado General de Religiosas OFM, dirigió el boletín informativo “Aggiornamento”, convocó el Congreso Interfederal de las Clarisas de Italia (1970) y la “Comision Pro Constitutionibus Clarissarum” (1971); fue director de “Fraternitas” (1973).
Profesor, predicador, misionero, investigador, periodista, hombre profundamente religiosos y trabajador, viajero incansable, cuenta en su haber numerosas publicaciones, tanto de libros como de artículos en diferentes revistas de las que fue gran colaborador: 27 libros, 40 folletos, alrededor de 1.000 artículos y 20 separatas.
Encontramos en sus escritos cinco materias principales: san Francisco y los franciscanos, las Misiones, las Monjas Franciscanas, el vasco, Arantzazu. Pero trató otros temas como liturgia, espiritualidad, apostolado, teología.
Murió en Valladolid, el 4 de junio de 1995.